miércoles, 24 de noviembre de 2010

Catedral de Santiago de Compostela



El Botafumeiro, misticismo en la Catedral de Santiago de Compostela

Miles de personas asisten cada año a este visual (y oloroso) ritual en la catedral compostelana

Botafumeiro


El humo y el olor a incienso se esparcen por la catedral compostelana con el poder de los rituales milenarios. A partir del momento en que el tiraboleiro mayor da el impulso inicial al botafumeiro, la mirada queda irremediablemente prendida de ese recipiente de 62 kg que hipnotiza con su movimiento rítmico. En gallego, su nombre se podría traducir literalmente como el "echa humos".

El enorme incensario aparece mencionado por primera vez en el siglo XII, en el Códice Calixtino, y se sabe que el rey Luis XI de Francia costeó uno de plata en el siglo XV, que fue robado por las tropas napoleónicas durante la Guerra de la Independencia.
Por aquel tiempo una cuerda colgada de unas vigas era el único sistema de sujeción, hasta que Juan Bautista Celma, a principios del XVII, diseñó el mecanismo de poleas actual. Un prodigio que aún maravilla por su precisión: con un vaivén de 17 ciclos que dura 5 minutos, el botafumeiro alcanza los 68 km/h y describe un ángulo de 82 grados.
El ritual siempre ha formado parte de la liturgia de la Catedral de Santiago, aunque no puede negarse que en las épocas de mayor afluencia de peregrinos el aroma mitigaba también los malos olores. Hoy en día, se ha convertido en un espectáculo que preserva todo su sentido espiritual. No hay más que mirar los rostros ensimismados cuando el botafumeiro cesa su mágico movimiento. 
En un vaivén de 17 ciclos que dura 5 minutos, el botafumeiro alcanza los 68 km/h y describe un ángulo de 82 grados
Este ritual, que cuenta ya con 800 años de tradición, puede presenciarse doce veces al año de manera fija. Estas ocasiones coinciden con fechas marcadas de forma especial en el calendario como por ejemplo el 6 de enero, el domingo de resurrección, el 25 de julio (festividad de Santiago Apóstol), el 1 de noviembre o el día de Navidad entre otros.

martes, 27 de julio de 2010

De nuevo con ustedes...

Hoy Jueves 2 de Marzo iniciamos lo que en taxilibrelit.blogspot.com  quedo inconcluso, Ha sido imposible volver a entrar a dicho Blog, pero como todo en la vida volvemos a reiniciar y con muchas ganas de compartir y comunicar tantas cosas que cruzan por nuestra mente y se quedan en el tintero de los olvidos...
Espero les agrade este blog y veremos que rumbos toma.. A quien lea estas lineas le agradezco su tiempo y espero su visita de vez en cuando, Muchas gracias...

Poetas/Poetisas de todos los tiempos



Esta es una pequeña muestra de  lo recopilado hasta actualmente en el Blog. ¡Espero lo disfruten.!

Se dice poeta o poetisa?
Ambas son correctas, pero tienen sus connotaciones...
08 de marzo de 2018. Emilio Ruiz Mateo

Qué: ¿Poetisa o poeta?

¿Se dice poeta o poetisa, cuando nos referimos a una mujer que escribe poesía? Nos asaltó la duda a raíz de la publicación de Poetisas suicidas y otras muertes extrañas, y echamos mano del diccionario de la RAE para comprobar que ambas formas se consideran correctas:

Poeta.
(Del lat. poēta, y este del gr. ποιητής).

1.  Persona que compone obras poéticas.

2. . Persona dotada de gracia o sensibilidad poética.

Al decir “persona”, no ciñe la definición al género masculino, como antiguamente ocurría.

No obstante, no nos quedamos a gusto… ¿Por qué muchos nos resistimos a nombrar como poetisas a las mujeres que escriben poesía? La creación del femenino de poeta como poetisa responde a la misma regla que el caso de profeta/profetisa, pero se da la circunstancia de que la palabra poetisa ha estado cargada de tono despectivo durante mucho tiempo. La lengua tiene buena memoria, y a muchos hablantes nos sigue sonando mal… Así lo explica Lucila Castro en un artículo publicado en La Nación, que descubrimos en la web de la Fundéu BBVA, Cuando Safo no era poeta:

“¿Por qué, si ya teníamos poetisa, se empezó a usar poeta como femenino? Por un reclamo feminista mal entendido. Las pobres poetisas tenían mala fama. Se las identificaba con aquellas señoritas cursis que en otro tiempo, a falta de ocupación mejor, llenaban sus ocios componiendo rimas sentimentales. Como si no hubiera habido varones que hacían lo mismo, se entendía que los poetas eran poetas en serio, profesionales (por así decirlo), y se despreciaba a las poetisas. Entonces las poetisas que no querían ser confundidas con poetisas empezaron a llamarse a sí mismas poetas, como aquella presidenta que se hacía llamar presidente porque creía que así adquiría la autoridad que su persona no tenía (pero peor, porque la forma presidente era de género común, y poeta era solo masculina). En realidad, la reivindicación no tenía nada de feminista: era puro machismo. Pero tanto insistieron aquellas obcecadas mujeres que el uso prendió y la Academia, quizás a regañadientes, tuvo que registrarlo”.

Así, leemos por ejemplo en el blog Verso blanco, de una poeta actual: “La mía, por descarte, es poeta. No esperen motivaciones profundas ni sesudos argumentos filológicos, poetisa me suena cursi, ridículo, anticuado, cual musa vaporosa recién salida de Lesbos, cantando himnos a Afrodita. Estética sonora”.

No obstante, para mostrar las distintas vueltas que el sentido de una palabra puede dar, debemos decir que algunas mujeres feministas (como Ana Rossetti) han preferido y prefieren el uso de poetisa, “dándole contenido y reivindicando a las buenas poetisas que ha habido y que hay, en vez de evitar una palabra como poetisa sólo porque su uso anterior la haya estigmatizado. También las palabras, sobre todo si están bien hechas y cumplen una función, tienen derecho a dignificar su contenido”. Así lo leemos en un artículo de Pilar García Mouton publicado en El Mundo en 2002.

La lengua no es inocente, claro está. Así, vemos que en la próxima edición del diccionario de la RAE habrá una modificación en la entrada “poetisa”. Si hasta ahora encontrábamos esto:

Poetisa.
(Del lat. poetissa).

1. f. Mujer que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.

2. f. Mujer que escribe obras poéticas.

Parece que ya no hace falta aclarar si la autora está dotada o no para el arte de la poesía. Cada una que se llame como quiera, . Lo importante es que escriba buenos versos, como en el caso de los varones.

Referencia: http://www.estandarte.com/noticias/idioma-espanol/poetisa-o-poeta_2478.html

Dos

Si fuimos dos en el silencio de la noche Tu cuerpo desnudo provocando al mío, el canto de la oscuridad adornando y alabando nuestra ...