Gian Carlo Pagliaro (Nápoles, 26 de julio de 1941 – Buenos Aires, 27 de marzo de 2012). Cantautor italiano radicado en Argentina. Tuvo gran éxito en Latinoamérica. Protagonista en la década de los 70 de la canción protesta. Vendió varios millones de discos.
Te amo
Te amo de una manera inexplicable
De una forma inconfesable
De un modo contradictorio
Te amo
Con mis estados de ánimo que son tantos
Y cambian de humor continuamente
Por lo que ya sabes...
El tiempo la vida la muerte
Las cosas que pasan
Y las otras que no me pasan.
Te amo
Con el mundo que no entiendo
Con la gente que no comprende
Con la ambivalencia de mi alma
Con la incoherencia de mis actos
Con la fatalidad del destino
Con la conspiración del deseo
Con la ambigüedad de los hechos
Aun cuando te digo que no te amo, te amo
Hasta cuando te engaño, no te engaño
En el fondo llevo a cabo un plan
Para amarte mejor
Te amo
Sin reflexionar, inconscientemente
Irresponsablemente, involuntariamente,
Por instinto, por impulso, irracionalmente.
En efecto, no tengo argumentos lógicos,
Ni siquiera improvisados,
para fundamentar este amor que siento por ti,
Que surgió misteriosamente de la nada,
Que no ha resuelto mágicamente nada
Y que milagrosamente
con ese poco y esa nada
Ha mejorado lo peor de mí
Te amo
Te amo con un cuerpo que no piensa
Con un corazón que no razona
Con una cabeza que no coordina
Te amo
incomprensiblemente
Sin preguntarme por qué te amo
Sin importarme por qué te amo
Sin cuestionarme por qué te amo
Te amo sencillamente porque te amo
Yo mismo no sé porque te amo.
La fidelidad es un invento de la evolución humana. Apareció con el mismo objetivo que todas nuestras conductas: asegurar la continuidad de los genes. Los humanos nacemos muy indefensos, vivimos una infancia prolongada pues necesitamos mucho tiempo para poder desenvolvernos por nosotros mismos. Así que la hembra cavernícola necesitaba a un macho a su lado para proteger a sus crías. Y surgió la fidelidad.
Perdida de inocencia. “Mi pareja nunca me engañará”. ¿Cuántas personas se han tenido que tragar estas palabras? y ¿cuántas se mantienen convencidas mientras la realidad se ríe de ellas? Existe un fenómeno psicológico que lo explica: “el optimismo no realista”. Se produce cuando estimamos que la probabilidad de ser víctimas de un suceso desagradable es menor que la de otras personas. Tenemos tendencia a sentirnos invulnerables. Y en el tema de la pareja, también. Por eso, cuando uno se entera del engaño, el golpe es tan duramente inesperado. Se da cuenta de que ese amor no era tan especial, que es como el del común de los mortales.
Se mira a la pareja y no se le reconoce. No sabemos a quién tenemos delante. Ni siquiera se está seguro de la historia que se ha vivido, se mira hacia atrás y todo se reevalúa. “Me invitó a esa cena porque sentía culpa”, “me engañaba cuando decía que yo era el amor de su vida” … Todo se interpreta de otra forma, más real, sin edulcorantes.
Si las paredes de los consultorios psicológicos hablaran, seguro que podrían explicar muchas cosas sobre la infidelidad. No sólo contarían sobre el sufrimiento del sujeto engañado, sino también del dolor del infiel y de la tercera persona.
El sufrimiento da buenas lecciones a quien sabe atenderlas. En este caso, una de ellas es darse cuenta de que el ego tiene que aterrizar desde las alturas. Percatarse de la necesidad de eliminar el pensamiento “esto-nunca-me-pasará-a-mí”. Si se consigue bajar al ego de allá arriba sin lastimarse demasiado, nos volvemos humildes; más sabios. Y esto ayuda a afrontar no sólo la infidelidad, sino también futuros golpes, tanto del mundo de la pareja como de otros ámbitos.
Al descubrir una infidelidad, las reacciones son muy distintas. Incluso hay quien se alegra (puede constituir una buena excusa para romper la relación sin remordimiento, por ejemplo). A pesar de la disparidad, existen similitudes emocionales entre algunos engañados:
Las dificultades principales para eliminar el dolor de la traición por la infidelidad de tu pareja
las personas que se sienten traicionadas afrontan algunos elementos comunes. Casi se podría decir que hay unos obstáculos parecidos que necesitan ser disueltos antes de eliminar el malestar que les condiciona.
1.- El dolor es muy grande y les controla
Cuando descubres la infidelidad de tu pareja ese dolor que te ha producido ese dolor que tú sientes, es muy grande, a veces insoportable cuando la soledad te invade con los miles de pensamientos de cómo se burló de tu amor engañándote con la mayor frialdad del mundo.
Y curiosamente en los casos en que tu no amas a tu pareja el simple hecho del engaño te mata de manera mortal, martirizándote y provocando el autoengaño del amor. Un amor basado en el dolor y la dependencia.
Una de las explicaciones simplonas que se da a la infidelidad es la falta de amor. Sin embargo, no hay ninguna investigación que muestre que esta premisa sea siempre cierta. Tal como cuenta el psicólogo Martín Camacho en su libro sobre infidelidad, todas estas opciones son posibles: parejas que se quieren y no se engañan; parejas que se quieren y se engañan; parejas que no se quieren y se engañan, y parejas que no se quieren y no se engañan. El amor y la fidelidad no siempre van de la mano. Así que debemos valorar y sopesar la importancia que se le da a los dos aspectos por separado.
Los terapeutas actualmente buscan la reconciliación de las parejas en un afán de armonizar la relación para llevarla a un buen fin, y esto es muy loable y aceptable pero no puede darse en el 100% de los casos y conforme los tiempos cambian las ideas también.
Muchas parejas ya con muchos años de relación y una familia constituida suelen no abandonar al infiel por los años vividos juntos y por lo construido por ambos, prefieren vivir ese infierno diario a dejar lo obtenido en esos años a otra persona que solo llego.
Otros/otras prefieren hacerse de la vista gorda y seguir en el plan de pareja irreprochable pues sabiendo la infidelidad del marido no se atreven a pagar con la misma moneda. pero también les crea conflictos pues el saber que su pareja no cambiara solo por la fidelidad e irreprochabilidad de ell@s les frustra y les crea un resentimiento que con el tiempo crece hasta terminar ahogandol@S
¿Cuáles son tus expectativas con respecto a tu pareja cuando proyectas tus ilusiones, tus ideas o tus pensamientos sobre cómo se supone que tu pareja tuvo que comportarse?
2.- Culpabilizas a tu pareja de “TODO”
Tú no eres víctima de tu pareja, pero si asumes este rol, conviertes automáticamente a tu pareja en un verdugo y en esta dinámica se crea un falso bueno y un falso malo, es decir, dos perdedores. En ninguna relación de pareja los resultados son unilaterales y más bien funciona el efecto de co-creación, es decir, los dos son responsables de lo que acontece y de lo que pasa en la relación, unos por acción y otros por omisión.
En la dinámica de la infidelidad funciona exactamente igual. No hay víctimas ni verdugos, ni buenos ni malos.
Incorporar esta perspectiva en tu percepción reduce tu dolor y restablece una visión más equilibrada del mismo hecho. Si te miras a ti misma como responsable del 50% de lo que te acontece te saca de tu actitud de víctima y te fortalece, de lo contrario te aseguro que vas a sentirte como hundida en un pozo sin fondo.
Esto no justifica la infidelidad de tu pareja, pero el hecho de culpabilizarla por sentir tu dolor y por lo que ha ocurrido solo va a alimentar tu malestar y vas a quedarte enganchada y dependiente de esa vivencia.
La simplicidad mental lleva también a buscar un único responsable. La culpa la otorga la estrechez de nuestras miras. A veces se acusa al infiel; otras, a la tercera persona, y otras, a uno mismo. Incluso la culpa se coloca en características concretas: “Se ha ido con otro/a porque estoy gordo/a”, O tal vez te sigas echándote la culpa a ti misma con el paquete de remordimientos por lo que tus llamas “tus errores del pasado”. ¿No has pensado que tanta culpa tuvo él o ella en ese comportamiento? Explicaciones limitadas que además actúan como una cuchilla afilada sobre la autoestima.
Si, por el contrario, superas esa culpabilidad puesto que al final de cuentas el único responsable de nuestra vida es uno mismo, con esa misma dinámica el responsable de la infidelidad y quien tomó esa decisión fue tu pareja, y no tú
3.- Tu orgullo te protege
Mirar a tu pareja como la causa de tu mal es olvidarte de lo más importante, tú misma
El orgullo es el sentimiento que levanta nuestra dignidad maltrecha y dañada por el engaño y la burla. Cuántas ocasiones no te imaginas las cosas de diferente manera, ¿que él o la infiel vuelven arrepentidos de su error y descubren que el amor de su vida has sido tú y jamás volverán a ser infieles? ¿Tú en tu gran amor y magnanimidad los perdonas?
Esto en la gran mayoría de casos es solo una utopía, aunque no deja de ser realidad en muchas parejas, pero realmente no cambian en la esencia sino solo se restringen hasta una nueva oportunidad, y si no la hay, solo queda la amargura y los continuos pleitos con quien se vive.
Puede que no sea posible que tú cambies el comportamiento de tu pareja, es más, no podrás cambiar lo que pasó, pero sí puedes cambiar tu percepción y el significado que su comportamiento tuvo o tiene para contigo, para sentirte bien contigo misma, con o sin pareja, con o sin él… Las situaciones pueden ser variadas, pero tú tienes la decisión de que camino seguir, responsabilizarte de tu vida y dejar de ser una/un dependiente de tu pareja.
4.- El mueble arrumbado.
"La pareja no se apoya sobre la permanencia del amor y de la sexualidad, sino sobre la permanencia de la ternura”
Kostas Axelo
La falta del amor, las atenciones y la rutina suelen ser asesinos del amor, pero solidifican los lazos comunes que son los que impiden el rompimiento. En la mujer es mucho más frecuentemente y a pesar de que es económicamente activa es también un ser humano necesitado del cariño que la pareja no le da por múltiples causas, como lo son el exceso de trabajo el cansancio y los miles de cosas en las que se ve relegada a un segundo plano.
El problema quizá ha sido cómo se ha vivido, cómo se ha entendido la pareja: como una inversión de futuro. Hemos dado para obtener algo a cambio. Dos errores: invertir y esperar. Los sabios dicen que el fruto de las acciones está en sí mismas. Si se ama esperando algo, ya se está equivocado.
El perdón. Es el único final feliz de una infidelidad. Perdonar no significa forzosamente reconciliarse. Se puede perdonar y seguir; perdonar y romper o en el caso de decidir vivir juntos perdonar y tolerarse ambos. Disculpar significa hacerse un regalo a uno mismo. Quitarse el resentimiento de encima. El resentimiento no superado convierte la infidelidad en un dolor crónico. Perdonar significa pasar página. No es algo que se pueda hacer instantáneamente. El dolor inicial no lo quita nadie. Para superar el resentimiento, para pasar página, se debe subir un escalón, hay que mirar la situación desde más arriba. Abrir el angular, comprender la naturaleza humana y sobre todo asumirla. La vida es así, compleja, emocional, e inesperada...
Niño, joven o anciano, sonriendo o llorando... ¡También te esperaría!
Espero tu sonrisa y espero tu fragancia
por encima de todo, del tiempo y la distancia.
Yo no sé desde dónde, hacia dónde, ni cuándo
regresarás... sé sólo que te estaré esperando.
En lo alto del bosque y en lo hondo del lago,
en el minuto alegre y en el minuto aciago,
en la función pagana y en el sagrado rito,
en el limpio silencio y en el áspero grito.
Allí donde es más fuerte la voz de la cascada,
allí donde está todo y allí donde no hay nada,
en la pluma del ala y en el sol del ocaso,
yo esperaré el sonido rítmico de tu paso.
Comprendo que de mí ya se ría la gente
al ver cómo te espero desesperadamente.
Cuando todos los astros se apaguen en el cielo,
cuando todos los pájaros paralicen el vuelo
cansados de esperarte, ese día
lejano yo te estaré esperando todavía.
No importa: aunque me digan todos que desvarío,
yo te espero en las ondas musicales del río,
en la nube que llega blanca de su trayecto,
en el camino angosto y en el camino recto.
Niño, joven o anciano, sonriendo o llorando,
en el alba o la tarde, yo te estaré esperando,
y si me convenciera que ese ansiado día
no habría de llegar, también te esperaría.
No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino